Por qué no creamos nuestra propia cultura...
No deja de sorprenderme lo rápido que pasan los días. Creo que la última vez que os escribí fue hace dos semanas. No tengo perdón de Alá, lo sé, pero os tengo que decir que no es fácil mantener el nivel periodístico del principio. A todo se va haciendo uno, y lo que por el mes de junio era una sorpresa constante, ahora se ha convertido en parte de mi vida, de mi rutina. Recuerdo las primeras sensaciones que tuve nada más bajar del Hércules del ejército, todavía con la cabeza como un bombo por el ruido ensordecedor de los motores: ese paisaje desértico, las calles polvorientas de Qala-i-Now, las mujeres enjauladas bajo el burka, los niños clavando sus miradas en mi, la luz, el calor, la erosión del terreno, los colores de los vestidos de las niñas, los burros, las cabras, las ovejas de karakul, las manos agrietadas por el trabajo en el campo de las personas mayores, las sonrisas... Todo era motivo de una fotografía, de un pensamiento, incluso de una canción... Ahora, con la calma y la sabiduría que te otorga el paso del tiempo, esas miradas forman parte de mi día a día, ya no son extrañas, ya son conocidas. Los gestos de las personas se interpretan de manera distinta, hay un lazo de unión que te hace sentir bienvenido donde quiera que vas. Al saludar ya no dudas si acercar la mejilla mientras das la mano, ya no se te olvida ofrecer el té, ni llevarte la mano al corazón para dar las gracias. Empiezas a entender algunas palabras en Dari, e incluso, las usas cuando puedes y te acuerdas, lo que te hace estar más cerca de la gente. Se que voy a echar de menos muchas cosas de este país el día de mañana...
El otro día tuve una conversación maravillosa con Barat Alí, el veterinario local que trabaja conmigo. Estábamos discutiendo unos problemas que teníamos con un asunto de trabajo en el campo, y sin saber muy bien porqué, empezamos a charlar sobre la vida, sobre el porqué estamos trabajando aquí, sobre sus posibilidades de conocer otras culturas, sobre las costumbres de unos y de otros. Hablamos de la posibilidad de que viajara fuera de Afganistán a formarse, a conocer otros países; y él me decía que le encantaría poder visitar otros lugares y que además, su sueño, sería poder transformar la forma de pensar de los afganos...
Yo le dije que viajar es imprescindible para ser crítico y consecuente con lo que uno piensa de otras culturas, de otros países, pero que no se lleve a engaño, que cada país, cada cultura, tiene sus cosas buenas y malas, y ninguna es mejor que otra. Uno debe hacer para él, su propia cultura... cogiendo de cada una de las personas que pasan a su lado, lo mejor. Bara, con los ojos llenos de ilusión, me decía que le gustaría estar en un sitio donde nadie opinara sobre lo que hace o deja de hacer el vecino en su vida privada, un lugar donde no ir con miedo por la calle, donde uno no mandara sobre el resto, donde no existieran las armas... Todo esto lo comentaba imaginando que fuera de Afganistán el mundo es maravilloso. Yo traté de explicarle, que sí, que hay que luchar por eso, porque se respete a las personas siempre, sin mirar sus ropas, sus rasgos faciales, su género, su origen, su religión, sin importar si lleva el pelo largo o corto, respetando y aceptando que todos somos personas, ni más ni menos... diferentes, pero personas. Quise transmitirle que no debía caer en el error de despreciar todo lo que encierra su país, porque vive en un país fantástico donde la hospitalidad es una ley y la fidelidad con las personas que te rodean un principio de vida. Porque vive en un país donde el respeto por las personas mayores es máximo, y donde la gente disfruta ofreciéndote cuanto tiene (cuanto menos tienes menos necesitas para ti). Hay muchas cosas maravillosas en la cultura afgana que hay que conservar, y cada uno debe saber escoger con qué cosas desea quedarse y con qué cosas no. No nos vamos a engañar, hay mucha injusticia social en Afganistán y mucha crueldad, por supuesto, pero no hay que olvidar que la gente, la inmensa mayoría de las personas de cualquier nacionalidad, lo que quieren es vivir en paz, tener para comer, para educar a sus hijos, para vivir.
Mientras le decía todo esto, me imaginaba a Barat paseando por Madrid, de madrugada, sintiéndose por un momento libre... y de repente, podía ver a alguien insultándole por sus rasgos Hazaras (tipo mongol)... ¿Qué sentiría? ¿Se sentiría defraudado por romper ese sueño de encontrar un lugar donde las personas no juzgaran por el aspecto físico, ni la nacionalidad, ni las ropas, ni todas estas cosas superficiales...? Mi sueño sería poder llevarlo a España, no para enseñarle lo estupenda que es la cultura española, sino para que viera por sus propios ojos otras formas de relacionarse, de vivir, otras comidas, para poder ofrecerle lo que ellos me han ofrecido a mi. Os caería de maravilla, es un tío formidable.
Conocer, ver por ti mismo las cosas te hace ser más libre, te amplía la visión del mundo en el que vivimos; y lo más importante de todo es que te hace ser más tolerante con las cosas que desconoces...
Besos para todos,






Comentarios sobre Por qué no creamos nuestra propia cultura...
Más tolerante... eso dependerá del cristal que utilices para "conocer". Y tengo dudas de que el tuyo no esté trucado.
No todas las personas pueden desarrollar esa funcion de ayuda casi desinteresada por esta cultura, de la cual solo se ve lo denigrante, lo intransigente.
No se esta en ese pais para cambiarlo a nuestra imagen y semejanza, ni mucho menos. Estoy seguro que, cada una de las personas que estan alli, han estado o estaran, si han cambiado o cambiaran.
Por todo esto, me dirijo al anonimo, yo no tengo dudas que tu cristal si esta trucado, deformado e influenciado por prejuicios.
El dar cuando tienes no tiene ningun merito. El dar cuanto tienes es muy meritorio.
Me ha encantado, no conocía este blog tuyo. Me he reconocido en un montón de cosas: la sorpresa, las reflexiones, el cariño y el respeto por la gente que conoces, en fin, todo.
Espero que sigamos en contacto. En cualquier caso seguiré al tanto de lo que escribas.
Un fuerte abrazo y disfruta al máximo de lo que vives ahora!
A mis Amig@s: ¡¡ FeLíZ NaViDaD !!
Podría decirte que suerte tienes de estar y vivirlo.
Depende de tí como lo apliques.
Empezaré a leerte desde el principio, quiza lleguemos a tener "dependencia"
Un beso en la distancia